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Etología Clínica

La etología es la ciencia que estudia el comportamiento animal.

Desde el momento en que convivimos con un animal, pueden aparecer problemas de conducta, la mayoría de las veces causados por una falta de entendimiento de los comportamientos naturales de perros o gatos. En este sentido, nuestra clínica les ofrece los siguientes servicios:

Tratamiento de problemas de comportamiento en perros y gatos:

Agresividad

Fobias

Destrozos

Micción y defecación inadecuadas

Tirar de la correa y otras conductas incómodas.

Etc.

Asesoramiento sobre educación y conducta

Clases de cachorros. Socialización y educación temprana de cachorros

Educación en positivo. Métodos educativos sin la utilización del castigo.

Consultas de etología
[diumenge, 26 de gener de 2014]

Para los casos en que se dan problemas con el comportamiento de un perro o gato es necesario un enfoque especializado basado en el diagnóstico del problema. Este diagnóstico nos permitirá aplicar el tratamiento adecuado para mejorar la conducta del animal y  su convivencia con el resto de la familia.

Las consultas suelen tener una duración de 1,5 a 2 horas y en casos concretos puede ser necesario realizarla en el domicilio del propietario. En esta primera consulta el objetivo es llegar a un diagnóstico del problema de comportamiento en cuestión y plantear unas pautas de tratamiento como tecnicas de modificación de conducta, enriquecimiento ambiental, fármacos,....

Se pueden realizan visitas de control periódicas para revisar la evolución y hacer modificaciones en la terapia si fuera necesario.

 

Deungulación
[dijous, 19 de desembre de 2013]

A menudo los propietarios de gatos acuden a las consultas veterinarias con la queja de que su animal les ha estropeado tal o cual mueble, o bien con el temor de que puedan arañar a algún miembro de la familia, reclamando del profesional la extirpación de las uñas (oniquectomía). 

Por muy obvio que parezca, si el gato nace con uñas… es por algo. Las uñas le sirven para rascarse, para jugar y para agarrar a sus presas. Son sus anclajes para estirarse, sus armas para defenderse y su medio para burlar a sus adversarios mediante escalada en pared vertical. No es de extrañar que quiera mantener este regalo de la Naturaleza en perfecto estado, y para ello, tiene que cuidarlas a diario.

Dentro de las actividades normales que el gato realiza para delimitar su territorio está el rascado de superficies verticales. Cuando se estresa, también utiliza el rascado como medio de liberar su ansiedad. Por tanto al eliminar las uñas le privamos de un relajante natural además de impedirle caminar correctamente, ya que los ángulos de las articulaciones se modifican.

La oniquectomía está prohibida en numerosos países europeos, aunque se sigue practicando con demasiada frecuencia en Estados Unidos y Canadá. En España, concretamente en Cataluña, desde el año 2003, existe ya la prohibición expresa de realizar esta operación (Ley 22/2003 de 4 de Julio, de Protección a los Animales). AVEPA ha suscrito la Convención para la Protección de los Animales de Compañía en la que sólo se admite la posibilidad de realizar este procedimiento en caso de que la eutanasia sea la única alternativa al mismo, o cuando haya razones médicas de importancia que lo hagan necesario. 

Los miembros de GEMFE, como veterinarios y amantes de los gatos, ante la controversia y opiniones enfrentadas que suscita este tema hemos revisado las evidencias disponibles y extraído las siguientes conclusiones:

-El marcaje mediante rascado forma parte del comportamiento normal del gato, lo que debería ser conocido y aceptado por el propietario, a ser posible antes de que el gato entre a formar parte de la familia. En algunos casos puede ser preferible aconsejar no adoptar un gato como mascota.

gato2-Con una buena educación del gato y el propietario se puede evitar en gran manera el daño al mobiliario y a las personas. El veterinario puede y debe informar y asesorar al dueño, resolviendo las dudas que se planteen. Todo gatito que entre por la puerta de la clínica por primera vez debe salir con la información al respecto y si es posible, con su primer rascador para casa.

Los rascadores son la principal herramienta para conseguir que el sofá no salga dañado. Hay muchos tipos en el mercado y cada gato puede tener sus preferencias… El material más empleado es la cuerda de pita, pero también se usan el cartón y la moqueta. 

Lo más importante es que se puedan colocar en posición vertical, que puedan anclarse al suelo o cuenten con una sólida base que impida que se mueva y que tengan una altura mínima de 70 cm, para que el gato pueda estirarse completamente al hacer sus ejercicios. 

El sitio donde se instala es muy importante; de nada servirá el mejor rascador del mundo si está colocado en una habitación en la que el gato no entra. 

Lo mejor es tener varios, distribuidos por la casa, y si el gato ya ha empezado a rascar en determinadas zonas, colocarlos cerca de ellas e ir aproximándolos. También es útil frotar un poco de hierba gatera para hacerlos más atractivos. 

Además, para evitar tentaciones, una solución fácil y tremendamente efectiva es cubrir los sofás con mantas o telas recias.

-Cortar las uñas desde pequeños a los gatitos les acostumbra a la manipulación de las patas, lo que reduce en gran manera el estrés cuando se realiza siendo adultos.

-Existen en el mercado f

Inhibición del mordisco
[dimecres, 18 de desembre de 2013]

El acto de morder es normal en los perros, ya que usan la boca para relacionarse y conocer el mundo. Es de vital importancia que el cachorro aprenda desde el primer momento a usar sus mandíbulas sin hacer daño.

Los cachorros, mediante el juego con sus hermanos, aprenden a inhibir la fuerza de sus mordiscos de manera natural: cuando juegan, a veces la pelea sube de tono y algunos cachorros gritan y se retiran. Con esto quiere decir que le han hecho daño y que no quiere seguir jugando. Luego se reanuda el juego de manera más tranquila. Los perros que no han pasado tiempo suficiente con la camada no han aprendido esta lección. Esto puede convertirse en un problema cuando se relacione con nosotros.

Inhibir la intensidad del mordisco:

Debemos enseñarle a controlar la fuerza de sus mandíbulas mientras juega.

Por ello, no es necesario reñirle o castigarle, ya que con esto lo excitaremos más.

Cuando nos muerda, aunque no nos haga daño, debemos hacerle saber que nos duele dando un grito "AY!" y separandonos de él unos segundos antes de volver a relacionarnos con él. Si esto no fuera suficiente podemos incluso salir de la habitación y luego volver a entrar.

Después de esto volvemos a jugar con el cachorro de manera más tranquila y sin usar las manos, mejor un juguete.

Reducir la frecuencia de los mordiscos:

Cuando el cachorro haya aprendido a controlar el mordisco, debemos disminuir este hábito. A partir de este momento no debemos permitir nunca al cachorro que inicie el juego de mordisquear.

La lección más importante de supervivencia que debe aprender un perro es que sus mordiscos pueden causar dolor. El cachorro solo puede aprender esto si se le permite jugar con otros cachorros y si nosotros le enseñamos con el ejercicio anterior.

 

Sandra Caro.

Servicio de Etología Clínica.

Gatos y estrés
[dimecres, 18 de desembre de 2013]

GATOS Y ESTRES

Como nosotros, los gatos sufren por un exceso de estrés. Cuanto estrés es demasiado dependerá de multitud de factores: la “inmunización” al estrés del gato, recibido mientras era gatito, las estrategias que el gato ha aprendido como resultado de este proceso, y la duración y naturaleza del estresante.

¿Qué es estresante para un gato?


Es interesante constatar que casi todos los desencadenantes que pueden causar o exacerbar el estrés en el gato son de origen ambiental. Estos desencadenantes ambientales pueden provocar en el gato una reacción emocional, afectando su carácter y ocasionalmente su salud.

Por mi experiencia sé que los estresantes más comunes para los gatos son aquellos que parecen amenazar sus recursos, particularmente aquellos que lo hacen dentro de la seguridad de sus hogares. La amenaza de otro gato entrando en su cubil, un bebe recién llegado, un perrito e incluso obreros, pueden desencadenar una reacción psicológica intensa en algunos gatos sensibles. Esta situación puede ser muy difícil de rectificar, particularmente en aquellos casos donde el estresante es permanente.

¿Cómo demuestran ellos el estrés?


A diferencia de los humanos, los gatos no son capaces de expresar un estado emocional  a través del lenguaje o la expresión facial. En su lugar, nos revelan sus sentimientos de distintas formas que pueden resultar angustiantes, si no desagradables para sus dueños.

A corto plazo los gatos bajo presión o angustiados pueden demostrar sus sentimientos incrementando aquellas actividades que les hacen sentir más seguros. Algunos gatos pueden empezar a ser más pegajosos, por ejemplo, o pueden frotarse en los muebles o en sus dueños con más frecuencia. Los gatos que han tenido un trauma fuera de casa pueden elegir quedarse dentro más tiempo, mientras que si la causa del estrés está en casa tenderán a prolongar sus periodos en el exterior.

Si el estrés no disminuye, los gatos pueden incrementar su comportamiento de marcaje de forma espantosa. Arañan, orinan y defecan en sitios fuera de lugar y con la intención de que el dueño se de cuenta. Estos métodos los utilizan para recuperar una tranquilidad que antes habían saboreado en casa, mientras que irse de casa puede ser la única opción que le quede al gato que no puede hacer frente al estrés del interior de su guarida.

Ocasionalmente, en nuestra clínica de comportamiento, vemos gatos que están tan sumamente superados por la ansiedad o el estrés que simplemente se han cansado de luchar o huir de esta situación, y se vuelve pasivos e indiferentes. Este tipo de impotencia aprendida y extrema por suerte es rara, pero puede significar que el gato no desee acicalarse más, que pierda el interés por la comida y que permanezca casi inmóvil durante grandes períodos de tiempo. Salvando las distancias, estas situaciones se parecen mucho a los síntomas de la depresión clínica severa que sufrimos los humanos, dónde cualquier tipo de actividad es suprimida y poco gratificante.

A la larga, el estrés ha demostrado que incrementa el riesgo de padecer enfermedades. Los animales y las personas que están sufriendo de estrés crónico que no se resuelve, pueden padecer una bajada de defensas mientras el cuerpo lucha por adaptarse al hecho de estar sometido a una amenaza constante. Así pues, infecciones y enfermedades digestivas son muy comunes en animales estresados y parece promover un ciclo vicioso de enfermedad, fatiga y como consecuencia la incapacidad para superar el problema emocional que causa la debilidad física inicial.

¿Qué podemos hacer para prevenir el estrés?


Muchos ejemplos en el comportamiento humano y de otras especies sugieren que aquellos animales que han experimentado y resuelto situaciones de estrés de ba