La etología es la ciencia que estudia el comportamiento animal.

Desde el momento en que convivimos con un animal, pueden aparecer problemas de conducta, la mayoría de las veces causados por una falta de entendimiento de los comportamientos naturales de perros o gatos. En este sentido, nuestra clínica les ofrece los siguientes servicios:

Tratamiento de problemas de comportamiento en perros y gatos:

  • Agresividad
  • Fobias
  • Destrozos
  • Micción y defecación inadecuadas
  • Tirar de la correa y otras conductas incómodas

Asesoramiento sobre educación y conducta

Educación en positivo. Métodos educativos sin la utilización del castigo.

Consultas de Etología

Para los casos en que se dan problemas con el comportamiento de un perro o gato es necesario un enfoque especializado basado en el diagnóstico del problema. Este diagnóstico nos permitirá aplicar el tratamiento adecuado para mejorar la conducta del animal y su convivencia con el resto de la familia.

Las consultas suelen tener una duración de 1,5 a 2 horas y en casos concretos puede ser necesario realizarla en el domicilio del propietario. En esta primera consulta el objetivo es llegar a un diagnóstico del problema de comportamiento en cuestión y plantear unas pautas de tratamiento como técnicas de modificación de conducta, enriquecimiento ambiental, fármacos,….

Después, se realizan visitas de control periódicas para revisar la evolución y hacer modificaciones en la terapia si fuera necesario.

Desungulación

Es común que los propietarios de gatos acudan a la clínica con quejas sobre arañazos y destrozos en muebles, o miedo de ataques a algún miembro de la familia, y reclamando al veterinario la extirpación de las uñas (oniquectomía). Sin embargo, un gato tiene las uñas por diversos motivos: rascarse, jugar, defenderse y agarrar a sus presas, estirarse o agarrarse.

Marcar su territorio o rascar para liberar su ansiedad, son algunas de las actividades que realiza un gato en su día a día. Por este motivo, la eliminación de sus uñas le provocará más estrés y le impedirá caminar correctamente.

La oniquectomía está prohibida en numerosos países europeos, aunque se sigue practicando con frecuencia en Estados Unidos y Canadá. En España, concretamente en Cataluña, esta práctica está prohibida desde el año 2003 (Ley 22/2003 de 4 de Julio, de Protección a los Animales). AVEPA ha suscrito la Convención para la Protección de los Animales de Compañía, en la que solo se permite realizar este procedimiento en caso de que la eutanasia sea la única alternativa al mismo, o cuando haya razones médicas de importancia que lo hagan necesario.

Ante la controversia y opiniones enfrentadas que suscita este tema, los miembros de GEMFE, como veterinarios y amantes de los gatos, han extraído las siguientes conclusiones:

  • El marcaje mediante rascado forma parte del comportamiento normal del gato, lo que debería ser conocido y aceptado por el propietario, a ser posible antes de que el gato entre a formar parte de la familia. En algunos casos puede ser preferible aconsejar no adoptar un gato como mascota.
  • Con una buena educación se puede evitar en gran manera el daño al mobiliario y a las personas. El veterinario puede y debe informar y asesorar al dueño, resolviendo las dudas que se planteen. Todo gatito que entre por la puerta de la clínica por primera vez debe salir con la información al respecto y, si es posible, con su primer rascador para casa.
  • Los rascadores son la principal herramienta para conseguir que el sofá no salga dañado. Hay muchos tipos en el mercado y cada gato puede tener sus preferencias. El material más empleado es la cuerda de pita, pero también se usan el cartón y la moqueta. 
  • Lo más importante es que se puedan colocar en posición vertical, anclarse al suelo o cuenten con una sólida base que impida que se mueva y que tengan una altura mínima de 70 cm, para que el gato pueda estirarse completamente al hacer sus ejercicios. 
  • El sitio donde se instala es muy importante. De nada servirá que tenga el mejor rascador del mundo si está colocado en una habitación en la que el gato no entra.
  • Lo mejor es tener varios, distribuidos por la casa, y si el gato ya ha empezado a rascar en determinadas zonas, colocarlos cerca de ellas e ir aproximándolos. También es útil frotar un poco de hierba gatera para hacerlos más atractivos. 
  • Además, para evitar tentaciones, una solución fácil y tremendamente efectiva es cubrir los sofás con mantas o telas recias.
  • Cortar las uñas desde pequeños a los gatitos les acostumbra a la manipulación de las patas, lo que reduce en gran manera el estrés cuando se realiza siendo adultos.